Hoy en día muchas de las publicaciones, los medios, blogs, etc.,
comentan mucho acerca de Web 1.0 y más aún de Web 2.0 e incluso de Web
3.0 y hablan del tema con una propiedad admirable. Sin embargo, muchas
veces quedamos en las mismas o más confundidos; esa admirable propiedad
se diluye en la escases de análisis. Sin buscar ser pretensioso,
intentaré darles una explicación al tema.
Los inicios de la internet (por allá alrededor de los 60´s)
comenzaron – no como internet, ya que este término se acuñó después –
sino como una serie de redes independientes que fueron surgiendo en
diferentes momentos. Dichas redes o networks independientes tenían a
grandes rasgos un común denominador; eran redes que permitían a
computadores hablar con computadores, tal cual una comunicación en doble
vía. Principalmente surgieron a partir de la investigación de
científicos y en principales escuelas tecnológicas del mundo. Dichos
networks diferían entre sí básicamente porque funcionaban bajo
protocolos (lenguajes electrónicos) independientes y diferentes.
No fue sino hasta los 80´s que se comenzó a dar la unificación de
estos networks. Está llegó con el desarrollo de protocolos de
unificación de networks (TCP/IP), lo que en últimas, ahora sí, sería lo
que conocemos como internet. Como es de imaginarse, su potencial fue
rápidamente identificado por los gobiernos y los militares, lo cual dio
un impulso adicional a su proliferación debido a su inversión. Pronto,
su potencial comercial fue identificado y comenzó a ser aprovechado por
las principales marcas. Es acá donde a mi parecer comienza lo que se
conoce como Web 1.0, aunque en ese entonces no se conocía así.
Las grandes marcas, con el afán de sacar provecho de este nuevo medio
– ¿a quién acudieron? – pues obviamente a sus agencias de publicidad,
que pronto se pusieron en la tarea de explorar y diseñar para este nuevo
medio. Pero fue acá donde surgió la principal característica de la Web
1.0; la unidireccionalidad de la información. Doctos en
la publicidad y comunicación tradicional, estas agencias comenzaron a
diseñar para internet de la misma manera: con un tono más de discurso,
que de conversación.
Con el pasar del tiempo, surgieron millones de páginas Web 1.0 y con
el tiempo, diseñadores audaces comenzaron a incluir en sus desarrollos
los pinitos de lo que sería posteriormente conocido como Web 2.0.
Desarrollos tales como los e-mails, los chat rooms o los comentarios a
los artículos (entre otros) que comenzaron a explotar esa conversación
entre usuarios que se había perdido. La red iba rumbo a recuperar sus
raíces. Pero para que esto se diera de la forma que ocurrió, la red tuvo
una fortuna dentro de una desgracia.
Como muchos saben, a finales de los 90’s y comienzos de este siglo,
la proliferación de websites era algo común. Ya estábamos explotando
modelos de monetización dentro de los websites algunos enfocados a los
usuarios y otros a anunciantes; comenzamos a ver sitios web muy exitosos
como Yahoo! o AOL, que parecían definir un camino financieramente muy
prometedor. En el papel, muchas ideas eran fabulosas, y prometían ser
negocios muy rentables. Todo el mundo quería participar en internet, y
este sentimiento vino acompañado de un boom en la inversión en internet.
Era el nuevo gold rush de nuestros tiempos, y los inversionistas
entregaban dinero a cualquier idea que fuese convincente y tuviera un
modelo financiero prometedor. Pero muchos fallaron en lo principal: En
la experiencia del usuario.
Todas esas ideas carecían de lo mismo, de usuarios y de medios reales
de satisfacer a los pocos que había, así que pronto se convirtieron en
elefantes blancos que segundo a segundo perdían su valor (literalmente
en NASDAQ) y que en últimas resultaron en lo que todos conocemos como la
burbuja de internet, que a más de uno dejó con una mano adelante y la
otra atrás. Las ideas eran buenas, pero en muchos casos eran muy buenas
para el momento; internet era muy lento y lo que en el papel era
fantástico, en la realidad no funcionó ya que la experiencia del usuario
era mala, lenta y aburría rápidamente.
Pero esta burbuja no trajo solo cosas malas. También cosas buenas.
Muchas de las compañías que surgieron, fueron aquellas para dar soporte a
este boom digital; muchos invirtieron en redes de fibra óptica; desde
interoceánica hasta la conocida última milla (el último tramo de
interconexión hasta llegar a los usuarios). Se realizaron grandes
inversiones en plataformas de interconexión. Estos grandes
inversionistas, también fueron víctimas de trazar crecimientos basados
en el crecimiento digital y no en la adopción del usuario, y muchos
también cayeron en la quiebra.
Pero lo bueno ya estaba hecho; se había interconectado al mundo con
fibra óptica, y mejor aún, al haber sobre oferta de estos servicios y
muchos de sus dueños quebrándose, lo que resultó en una accesibilidad
sin igual (y muy barata) para los usuarios. En cuestión de 4 años (o
menos) estábamos ya librados de los módems y conectados rápidamente con
todo el mundo (bueno, no todo el mundo ha dejado los modems todavía).
La burbuja nos trajo velocidad a bajo precio en las conexiones, con
lo que la adquisición del servicio tuvo un crecimiento sin precedentes.
Además continuó el desarrollo de hardware que cada vez más aceleraba la
velocidad de procesamiento de la información, aumentando así la cantidad
de información que los dispositivos podían procesar. Pero esto no fue
lo único bueno que trajo. Con la velocidad (y con el aprendizaje que
dejó esa experiencia tan traumática), comenzaron a verse desarrollos que
tenían un mayor enfoque a lo que hoy es toda una disciplina: usabilidad
y diseño (UX) que se enfoca en la optimización para la satisfacción del
usuario en el momento de desarrollar websites, pleataformas y todo tipo
de interface.
Consientes que lo fundamental era que los usuarios estuvieran a
gusto, que sus experiencias fueran positivas y generaran repetición y
fueran convirtiéndose en leales hacia los sites, comenzó una era de
desarrollos acompañados por una inversión más analítica que no
desembolsaba millones a las ideas en papel, sino a los start ups que
demostraban que realmente tenían potencial pare monetizar a futuro.
Es más o menos en este mismo momento que comenzamos a hablar del
término acuñado por el reconocido Tim O’Reilly: “Web 2.0″. La
proliferación de sitios enfocados a la experiencia del usuario, llevó a
estos a un mayor enfoque a tener en cuenta lo que el mismo usuario
estaba buscando. Con el paso del tiempo, la selección natural digital
fue dejando obsoletos aquellos sitios que solo proponían información
(Web 1.0), para dar paso a aquellos donde el usuario era el centro de la
relación y se fueron perfeccionando los canales para no solo enviarle
mensajes al usuario, sino también para escucharlo y recibir los mensajes
de este (o al menos monitorearlo). Es por esto que la Web 2.0 se
explica muchas veces como la de comunicación Bidireccional; el regreso a
lo fundamental de aquellos networks de los 60’s, pero ya todos
interconectados por los protocolos (que obviamente van avanzando cada
vez más).
Con todos estos nuevos desarrollos, los hábiles digitales fueron
implementando métricas a sus sitios webs; para recibir inversión o
convencer a anunciantes, era necesario comprobar el éxito o el potencial
del sitio web para tenerlo. Esto obviamente resultó en que se ha ido
perfeccionando con el tiempo la consecución de métricas, incluso con
sitios prestadores de servicios dedicados a esto.
Se ha evolucionado ya no solo para obtener las métricas de un solo
sitio. El enfoque es a realizar un seguimiento de los comportamientos
del usuario en el sitio propio, pero también en su interacción en otros
sitios en Internet. Hoy en día, a través de los muy mencionados cookies y
de los otros no tan mencionados pixeles, es posible realizar el
seguimiento al usuario tanto fuera (cookies) como dentro (pixeles) de un
sitio.
Los dos son pequeñas líneas de código que se instalan y que
monitorean el comportamiento del consumidor moldeando constantemente un
perfil psicográfico de este; perfil de gran valor para los anunciantes.
Los cookies se instalan automáticamente en nuestros navegadores como una
firma digital, y transmiten nuestra actividad al dueño del cookie. Los
pixeles deben instalarse intencionalmente en los landing pages de un
website, y estos nos indican qué páginas del website son visitadas por
el usuario. Una estrategia bien planeado y diseñada se puede lograr un
seguimiento desde que un usuario ve un comercial (digital Ad) en
cualquier lugar, hasta que este realiza una compra (conversión) en el
website de ese mismo anunciante. Se imaginarán ustedes lo que esto
implica en términos de relevancia y de conocimiento del usuario para
aquellos en el mundo del mercadeo y en la optimización de la estrategia
hacia las conversiones.
Cada vez más ese tono de discurso hacia las masas (como pescar con
dinamita) que fue heredado de los medios tradicionales va evolucionando.
El conocimiento que día a día se va adquiriendo de los usuarios a
través del monitoreo de su actividad digital le permite a los
anunciantes enfocar mejor el discurso enviando mensajes que tienen una
mayor probabilidad de importarle al usuario (relevancia), y que en
últimas conducirán a una mayor conversión deseada. Tengan presente que
cada interacción online que tenemos (bueno, todas donde no se use el
no-follow en el código) está alimentando nuestro perfil (vale aclarar
que el perfil no es uno solo, pero si generalmente los gigantes como
Google y otros no se detienen al momento de alimentar los perfiles). Es
por esto que cada vez más los anuncios publicitarios tienden a tener más
relación con las actividades online que realizamos. Si he estado
buscando palos de golf, es muy probable que comience a recibir
publicidad de bolas de golf, tees, etc. Los mejores a mi forma de ver
que aplican son los de Amazon.
Esto obviamente ha traído fuertes discusiones en lo que concierne a
la privacidad, tema que trataremos en otra ocasión. Por mi parte
prefiero que la publicidad que reciba se muy relevante y relacionada con
mis intereses y no estar recibiendo siempre descuentos de spa’s. Prueba
de esto, es que mi novia y yo compartimos un Mac, pero cada uno utiliza
un navegador diferente y así recibimos publicidad diferente; ella feliz
con sus temas de moda textil, y yo con mis temas de mercadeo digital.
Una muestra máxima de lo que es la Web 2.0 son obviamente las redes
sociales; la conversación digital en su máxima expresión. Todas estas
plataformas ofrecen múltiples formas de comunicarnos entre nosotros (y
si se hace inteligentemente, de que las marcas también se comuniquen con
los usuarios). Pero aunque no es harina de otro costal, si es un tema
que amerita varios posts de este blog. Los habrá. Por ahora tengan
presente que las interacciones tanto con amigos como con los sitios web
también son monitoreados y en últimas van alimentando nuestros perfiles
de comportamiento digital. Esto incluso incluye nuestra interacción vía
smartphones, tabletas, y todo tipo de interface que utilicemos para
navegar.
Actualmente mucha gente ya está hablando que estamos en la Web 3.0;
la web semántica. Yo no lo veo así, pero haré mi punto explicando que es
esta web semántica:
Con la constante evolución en hardware y software, cada vez más la
comunicación y las conexiones incrementan su velocidad. Esta velocidad
de procesamiento tanto de servidores como de los computadores portátiles
y el rápido flujo de la información por las redes, han posibilitado el
acceso a información incluso antes de dar enter; el red está detectando
la semántica en lo que escribimos. El mejor ejemplo de esto es cuando se
comienza una búsqueda en Google sobre cualquier algún tema, y se puede
ver como antes de finalizar las palabras o la frase, ya van apareciendo
resultados (¿si lo han visto?). Los sitios ya están reconociendo lo que
vamos diciendo y producen resultados acordes. Muchas veces esta es la
definición que se da de la Web semántica, pero acá se quedan cortos.
Este reconocimiento semántico tiene un impacto que va mucho más allá
ya que alimenta aun más la inteligencia de la Internet. Lo que vemos es
lo que nos va apareciendo en pantalla y vamos escogiendo sin tener que
esforzarnos mucho, pero lo que ignoramos es que sea cual sea el
resultado, si nos gustó o no, se está midiendo y se va alimentando
nuestro perfil.
Ahora bien, imagínense esto a una escala más allá del individuo.
Todos estamos siendo medidos, y ya no solo pueden hacerse perfiles
unipersonales, sino que se va generando una inteligencia colectiva
digital. El factor de interacción social se torna muy relevante (P2P) y
también se comienza a tener en cuenta para generar perfiles. Siguiendo
con el ejemplo del golf, cuando me identifican como un potencial
comprador de, digamos, ropa de golf, no solo me ofrecen otros productos
relacionados al golf, sino que ya me pueden ofrecer ropa de golf que
otros usuarios con perfiles de consumo similares a los míos han
comprado, apostándole a que podrían ser más relevantes aun y provocar
una mayor posibilidad de conversión. De esta manera, se va alimentando
una inteligencia artificial digital ya no solo unipersonal sino también
colectiva y entrelazando usuarios. Ese es el verdadero impacto de la web
semántica, pero todavía no creo que sea web 3.0.
Erróneamente asumimos que la web 2.0 es como si estuviéramos
hablando de una actualización de software; de lanzamientos de nuevas
versiones, pero en realidad considero que la web se actualiza en ese
aprendizaje constantemente, y sumado a los avances en software y
hardware, cada día aprende con más velocidad. Citando a El término
acuñado para esto (por el mismo Tom O´Reilly) es Web Squared, que
describe mejor la constante fusión entre el mundo y la red. Con el paso
del tiempo, la tecnología se incorpora en más y más implementos de
nuestro diario vivir; neveras inteligentes, casas inteligentes, carros
inteligentes, en general objetos conectados a la red que generan más y
más información que es recolectada por la web potencializando mucho más
ese conocimiento de los usuarios. Ejemplos tales como la realidad
aumentada (augmented reality) también definen como damos otras
dimensiones a nuestra interacción digital con el mundo real. Esto
también genera más y más información que sigue alimentando nuestro
perfil.
Más que una serie de pasos 1.0, 2.0, 3.0….. n.0, considero que esta
evolución es más como la sumatoria de una serie geométrica hacia una
mayor inteligencia artificial de internet. Puede que me equivoque y que
haya un cambio que amerite el 3.0 como un milestone en la evolución de
la web. Espero igual poder experimentarlo.
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